lunes, 25 de julio de 2016

El dinero de Colombia

Bueno, sigo con mi mente y corazón con mi hija que sigue en Colombía de su día 3 en Colombia y faltando 142 días para su regreso.

Me imagino los lugares y me imagino las vistas de ella, pero veo a  través de sus ojos. Me imagine caminando al Volcán Galeras, cerca de Universidad Corporativa Sede Pasto,

Mi mayor interés es enseñarle a sus gatos, pero sobre todo a su preferido que yo le llamo el "gato de oro" debido a que estaba a punto de morir y tuvimos que conseguir dinero para poder hospitalizarlo. En casa no teníamos gas, se había terminado, pero si hubo para pagar los gastos de hospitalización del gato blanco, o sea del "gato de oro". Entonces desfilan fotos con ese mentado gato por mi celular, pero al cuidarlo, siento que cuido de ella.

En fín, Ahora ella preocupada porque no encontró banco Santander, que era uno de los de la lista que había tanto en Hermosillo como en Colombia y a buscar bancos en aquella región en el google maps. Bendita tecnología.

Y por fín encontró.

 Y que saca 100000.00 pesos colombianos que son la cantidad de 630.64 pesos mexicanos.

Que se puede comprar?
Por ejemplo el litro de leche cuesta 1000 pesos colombianos, o sea 6.3064 pesos mexicanos y según lo que ella dice es una delicia.

Lo que me hace recordar la leche de mi infancia. La que vendían en botellas de vidrio, las cuales eran retornables. Con otro sabor, otra densidad. Y de repente ella accede a eso solo con moverse del continente americano al suramericano. Valla experiencia.

Usando las nuevas tecnologías también para comunicarnos, recuerdo el seño fruncido de ella mientras hablaba, con el rostro cansado y vislumbraba cierta preocupación en cada palabra, mientras me repetía que estaba bien, La vuelvo a llamar hoy y me presenta a la familia con la que reside por lo pronto.

La señora trabaja en un mercado. Yo aunque de la clase media baja no dejo de ser profesora universitaria, lo que me dá cierto status ante la sociedad, pero para mi no hay mujer más valiosa que la que lucha como ella día a día vendiendo sus legumbres y así llegó su hija Carolina a Hermosillo, en un intercambio Colombía-México.

Ahora yo sé lo que eso significa. Y me imagino las cosas que tuvieron que pasar para que ella estuviera aquí. Mas la respeto y más la admiro. Y en esa llamada se me ocurre decirselo pero no a la señora, sino a su hija Carolina y que rompe en llanto de la emoción. Su mamá al estar escuchando también llora y pues nos sumamos mi hija y yo a llorar en tan emotivo reconocimiento de una humilde mujer a otra. Bendita sea siempre esté donde esté.

A ella, a la señora, solo le agradecí de corazón el haber recibido a mi hija. Que más podía decirle.

Hoy es mi ultimo día con 48 años. Para mí una edad significativa. Una edad importante.

Dejo mis memorias para quien desee leerlas.

Hasta pronto.

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